A través de conversaciones entre padre e hijo que se desarrollan en diferentes escenarios, cotidianos y familiares, de narraciones en la voz de Roby y de Fernando, su amigo de la niñez, y de bitácoras de navegación, va tomando forma este viaje lento y apasionante. Una epopeya de viejos y nuevos amigos que comparten un objetivo en común: llegar todos juntos hasta El Pantanal. La voz de Marcos y los relatos que uno interpreta como fidedignos por momentos se mezclan, y no se sabe ya qué es real y qué es imaginación de un hijo que escucha atentamente las anécdotas de su padre.
Aramburu nos adentra, con la excusa de un viaje en barco desde el Delta hasta El Pantanal (Brasil) en la relación con su padre, Roby, y en los lazos que Roby ha construido con sus amigos. Son vínculos en los que no se dice demasiado, pero donde el amor se demuestra de otras maneras: construyendo un barco durante más de una década con un amigo, en un abrazo corto pero cargado de sentimiento, en una palmada fuerte en la espalda, entre chistes y risas. Ese lenguaje silencioso, tan característico de ciertas generaciones, hace que uno, como hijo o como padre, logre encontrarse.
El relato nos lleva a lo largo de tres meses, que comienzan en el Río Paraná, siguen aguas arriba por el Río Paraguay hasta llegar a Corumbá y, finalmente, a El Pantanal. En el camino, los tangos, la mitología guaraní y los colores que el río va tomando se van mezclando con los montes y los animales de las costas: yacarés, carpinchos, ciervos, peces, tuyuyús y hasta un tucán. Todo esto sumerge al lector y convierte un viaje, que para algunos puede parecer inútil y sin sentido, en una experiencia hermosa y llena de vida.
Son parte esencial de la travesía las personas, variadas y pintorescas, que se van cruzando en el camino. Poco a poco se siente el compañerismo y la hospitalidad de quienes saludan desde la orilla, ayudan con comida, provisiones y gasoil para los barcos e invitan a pasar a sus casas para comer y bañarse, antes de retomar el viaje. En un diálogo que trascurre en el capítulo final del libro, Fernando dice: “¿Y sabés qué es lo que más me llevo? La gente. La gente fue increíble. Toda la gente. (…) La gente, eso fue lo más impactante.”
En un momento en que la falta de conexión es total y las redes sociales nos acercan y nos alejan al mismo tiempo, Aramburu nos regala una bocanada de aire fresco, con relaciones y sentimientos reales, naturaleza, cultura, historia y ganas de viajar, de conocer. Nos muestra que hay distintas maneras de ver la vida, de habitarla, y que las relaciones entre padres e hijos son difíciles, pero que los sentimientos siempre están, aunque las palabras, a veces, no.
Pantanal
Autor: Marcos Aramburu
Género: novela
Otra obra del autor: Las ceremonias
Editorial: Planeta, $ 33.900









