El papa León XIV recorrió Uruguay viernes y sábado, con un mensaje social y muy cercano a los más necesitados. Fue la primera parada de la gira de 12 días por Sudamérica.
Para despejar dudas, el Pontífice sostuvo que está en “buen estado de salud” pese a la cirugía que le realizaron en el hospital Gemelli de Roma el 13 de octubre pasado por un tumor en el pulmón derecho.
Miles de personas, algunas ondeando banderas amarillas y blancas del Vaticano, se congregaron en el paseo marítimo de Montevideo para acompañarlo, mientras saludaba desde un papamóvil especialmente diseñado. Pero la afluencia de público fue relativamente escasa en el país más laico de Latinoamérica en comparación con las recientes visitas a Francia y España.
En un discurso pronunciado en la Plaza Independencia, tras ser recibido por el presidente de centroizquierda Yamandu Orsi, el Papa lamentó las elevadas tasas de suicidio en Uruguay, unas de las más altas del mundo, e hizo un llamamiento para que la atención sanitaria sea “accesible para todos”. Dijo que la atención que recibió tras su diagnóstico de cáncer le hizo pensar en “los muchos hombres y mujeres que carecen de los medios para obtener un diagnóstico oportuno” o recibir tratamiento.
León XIV celebró misa el sábado en un parque de Paysandú, una ciudad del oeste de Uruguay, donde lo recibieron 30.000 fieles. Luego regresó a Montevideo para visitar Casavalle, el barrio con la tasa de homicidios más alta de la capital, así como la Universidad Católica y el Estadio Centenario, donde presidió una vigilia de oración para 60.000 personas. La visita de León XIII a Uruguay es la primera de un papa al país en casi cuatro décadas.
La lucha contra el cáncer. En el avión que lo transportaba a través del Atlántico, les dijo a los periodistas que se encontraba “en bastante buen estado” después de su cirugía, y su consejo para quienes se enfrentan a un diagnóstico de cáncer es “no tener miedo”. El pontífice, que no tuvo problemas en hablar de su enfermedad, afirmó que traía un mensaje de “esperanza” al continente más católico del mundo.
“Sé que muchas personas tenían dudas sobre el éxito de este viaje. Pues bien, les confieso que desde el primer día no tuve ninguna duda: estaba convencido de que el viaje debía llevarse a cabo. Y estoy realmente contento, doy gracias a Dios y agradezco a los maravillosos asistentes médicos que están aquí hoy”, afirmó el Santo Padre, para luego rematar: “Puedo decir que me siento bastante bien, ustedes son testigos de ello”.
Cuando los periodistas le preguntaron si tenía algún consejo para las personas que se enfrentaban a un diagnóstico de cáncer, León XIV respondió: “No tengan miedo”.









