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El desafío de votar sin profanar la esencia democrática

El desafío de votar sin profanar la esencia democrática
24-10-2026 | 06:03

En Brasil y Argentina, las campañas electorales exponen una tensión que va más allá de las urnas: la distancia creciente entre las promesas de los candidatos y la realidad del ajuste. Ajuste fiscal, educación y género: los ejes de la disputa democrática en la región.

Democracia y derechos: la promesa mesiánica y el ajuste. Guillermo O’Donnell llamó democracia delegativa a aquella en la que el voto parece otorgar al vencedor facultades ilimitadas. Hay elecciones, pero se debilita la rendición de cuentas entre una y otra.

En Brasil, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% en la primera vuelta del 4 de octubre, frente al 45,16% de Lula. El domingo 25 habrá balotaje. Sus críticos cuestionan la vaguedad de sus propuestas. Recuerda la máxima de un presidente argentino de los 90: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaban”.

Según Folhapress, su equipo estudia recortar cerca del 2% del PBI, ajustando por inflación los pisos constitucionales de salud y educación. La campaña no confirmó el plan. Lula pregunta de dónde saldrán los fondos. El riesgo es que paguen la cuenta los servicios públicos.

En Argentina, Milei calificó de “una pelotudez” que la gente no llegue a fin de mes y preguntó cómo sobreviven “sin comer ni beber” quienes se quedan sin dinero el día 20. Luego acusó a periodistas de repetir una frase sin sentido. Pero, según los datos del INDEC, los ingresos medios de los hogares subieron 11,5% en el semestre y la canasta básica, 19,6%.

O Globo describió una táctica de Flávio: gesticular detrás de Lula para producir fragmentos virales. No hace falta mentir: basta aislar una imagen de su contexto. Hannah Arendt, en Eichmann en Jerusalén, examinó el refugio en frases hechas y la renuncia a pensar. Sin equiparar personas ni circunstancias, cabe preguntar: ¿qué ocurre cuando la imagen reemplaza al argumento?

Educación: ¿estudiar o sobrevivir? Argentina y Brasil son laboratorios conectados. En la primera mitad de la década de 2010, Argentina creó 18 universidades nacionales, ocho en el conurbano, donde entre el 70% y el 95% del alumnado fue primera generación universitaria. Brasil reservó en 2012 la mitad de las vacantes federales a egresados de escuelas públicas.

Después vinieron los recortes. Brasil bloqueó en 2019 el 24,84% del gasto discrecional universitario. En Argentina, el Congreso sostuvo en 2025 la Ley de Financiamiento Universitario pese al veto de Milei. El 15 de octubre llegó la quinta Marcha Federal Universitaria.

Lula anunció en 2024 inversiones por 5.500 millones de reales y diez nuevos campus. Flávio propone sustituir el Fies por créditos cuyo pago dependa de los ingresos. La disputa cruza fronteras: hubo protestas estudiantiles en Francia, Italia y Grecia. En Atenas, las carpas de la plaza Syntagma resumieron el dilema: ¿estudiar o sobrevivir?

Un poco de feminismo: el mito del “candidato macho”. Las conquistas de las mujeres conviven con el mito del “candidato macho”: el salvador que ofrece fuerza y autoridad como atributos masculinos. Otra variante de la democracia delegativa: alguien decide por todos.

En Davos, Milei llamó al wokismo “el cáncer que hay que extirpar” y agrupó feminismo, diversidad e inclusión bajo esa crítica. En Brasil, Paulo Figueiredo dijo que las mujeres votan mal, especialmente las solteras. Flávio lo desautorizó: “Completamente equivocado”. Luego presentó “Brasil por Elas”, aunque aclaró: “No me transformé en feminista”.

Según el Ministerio de Justicia brasileño, entre enero y septiembre los feminicidios bajaron 4,5%, de 1.133 a 1.082, pero los intentos aumentaron 10,4%. La Operación Mujer Segura sumó 57.790 detenciones. Un indicador favorable no borra la violencia persistente.

Lula advirtió que un ajuste sobre salud, educación, guarderías y protección social recaería especialmente sobre las mujeres. Es su argumento electoral frente a Flávio, no una consecuencia inevitable de una propuesta todavía no confirmada.

La seguridad promete soluciones rápidas y visibles. La vivienda, la comida, la salud, el trabajo y la educación exigen continuidad y controles. Votar no es entregar un cheque en blanco: es conservar el derecho a preguntar, contrastar promesas con hechos y exigir responsabilidades.

Los datos están a mano. El desafío es no dejar que la propaganda piense por nosotros.

*Docentes de la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV)

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