En la raíz de la palabra festival está la palabra fiesta. Y bien podrían estar reunión, rejunte, encuentro. Cara a cara. Porque qué gracia puede tener un festival sin cuerpos en vivo que hablen, escuchen, se rían, se emocionen, se abracen, bailen, suden, tiemblen. Los festivales de literatura no son todos iguales, tal vez como los libros y los autores no son todos iguales. Tengo la suerte de conocer varios. Uno de los más famosos porque se hace en distintos países y ciudades del mundo, es el Hay Festival. Aunque con los años se convirtió en una suerte de franquicia, nació en Gales, en un pueblito de 1500 habitantes que tenía la particularidad de tener cuarenta librerías. A fines de los 80, a un grupo de amigos se le ocurrió hacer una juntada para compartir la pasión por los libros y la literatura. Estuve hace unos años y guarda algo de aquellos comienzos. Se hace en las afueras del pueblo, en un campo rodeado de otros campos con esas ovejas de cara marrón. La gente camina por el borde de la ruta para llegar o para irse. Un presidente yanki, según Wikipedia, lo definió como el Woodstock de la Mente. Y por más que me caiga bastante mal el señor, es lindo esto que dijo.
Creo que todos los festivales de literatura nacen de las ganas de un grupito de personas. Unos amigos dicen hagamos algo en Resistencia que no pasa nada con la literatura y arman el Mulita. Movamos el avispero en San Miguel, dicen tres estudiantes de letras y arman el FILT (Festival Internacional de Literatura de Tucumán). ¿Por qué no ir al infinito y más allá y hacer un festival intergaláctico? Y arman el FIDEO que es nómade y circula por las provincias del norte del país.
Nosotras también dijimos hace unos años: nuestra librería tiene que tener su festival. Y armamos el Festival Salvaje, también con ánimo itinerante, porque si hay algo que es necesario en la literatura argentina es la circulación. Así que una edición fluvial en Rosario y Casilda. Y ahora una edición pampeana, en la ciudad de Buenos Aires.
El 14 y 15 de noviembre, desde las 2 de la tarde, nos vamos a reunir en la Asociación Patriótica y Cultural Española (Bernardo de Irigoyen 674), un edificio precioso de Monserrat, a celebrar, ranchar, gozar de la literatura pampeana. Habrá conservatorios alrededor de ejes que nos interesan: lengua y territorio, escritura y memoria, difusión de libros y autorxs. Pero también lecturas en vivo, qué cosa más linda escuchar a poetas decir sus versos. Y una noche de música con el gran Tata Cedrón. Y una charla de lujo entre dos poetas grandiosas: Inés Aráoz y Elena Anníbali. Por la mañana del sábado, a las 10.30, dos talleres: uno de escritura y otro de lectura (info e inscripción [email protected]). Y una feria de editoriales independientes que llegan de Córdoba, Tucumán, provincia de Buenos Aires y se suman a las locales.
Sergio Raimondi, Pato Torne, Fabio Martínez, Ángeles Alemandi, Maité Lluch, Alejo Carbonell y Zaida Kassab se llegan a la ciudad para compartir estos dos días con Dolores Reyes, Marie Gouiric, Valeria Tentoni, Cecilia Bona, Robi Chuit Roganovich y María Belgrano.
Algo muy importante en estos tiempos de bolsillos rotos es que todas las actividades incluidos los talleres son gratis. Y no es porque sea una de las organizadoras, pero de verdad es muy importante hacer un festival en esta época donde la cultura está mal vista, las reuniones están mal vistas, los libros, la lectura, todas esas cosas que nos abren la cabeza, están mal vistas. Entonces, amigas y amigos, que nos miren mal. Los espero para rockear o cumbianchear, lo que más les guste, LITERATURA.









